Dulces embrujados/ julio 30, 2019/ blog, Helados, Posts Antiguos/ 0 comentarios

Y ya de vuelta de las vacaciones… hay que ver lo rápido que pasa lo bueno!!!

Después de un mes de inactividad, tenía que regresar con algo muy bueno y apropiado para estas temperaturas. No era plan de encender el horno por muy bueno que fuese a quedar un bizcocho o unas galletas… así que aquí os traigo la receta de un riquísimo helado de Natillas caseras.

 

Como ya os he contado en otras ocasiones cuando he publicado recetas de helados, se trata de que en un helado de leche no se noten cristalitos de hielo. Esto lo podemos conseguir utilizando azúcar invertido, si no disponéis de él (en internet encontrareis recetas de cómo hacerlo), podéis sustituirlo por miel, pero debéis de tener en cuenta que la miel le aportará sabor, con lo que os recomiendo que uséis una miel de sabor suave. Si no ponéis tampoco miel, se le puede poner azúcar normal aunque puede que el resultado final no sea el mismo.

Si hacéis la receta como os cuento, vais a conseguir un helado con un sabor increíble a natillas y una cremosidad fantástica. Os animo a que lo hagáis ya que os va a encantar.

 

Ingredientes

Para 1,2 l de helado aproximadamente

600 ml Leche entera Fresca

400 g de Nata (al 35% m.g.)

1 Rama de Canela

Corteza de 1 Limón sin parte blanca

6 Yemas de huevo M

200 g de azúcar

50 g de azúcar invertido (Se  puede sustituir por miel)

1 cucharadita (tsp) de Extracto de Vainilla

Canela en polvo

Galletas María

 

Elaboración

Tenéis que tener en cuenta que si vais a hacer el helado en heladera y no es con compresor, deberéis meterla en el congelador las horas antes que os indique el fabricante.

En un cazo de fondo grueso ponemos la leche, la nata, la corteza de limón, la canela en rama y 100 g de azúcar. Calentamos a fuego medio removiendo con una cuchara de palo continuamente, cuando rompa a hervir, retiramos del fuego y dejamos infusionar una hora. Pasado ese tiempo retiramos la corteza de limón y la rama de canela y colamos dejando enfriar completamente o hasta que esté tibio.

En un bol ponemos las yemas de huevo, el azúcar invertido, los otros 100 g de azúcar y el extracto de vainilla. Batimos hasta que espumeen y se aclaren con unas varillas de mano.

 

Incorporamos en chorro fino la leche que tenemos infusionada con la canela y el limón sobre la mezcla de las yemas removiendo continuamente.

Cuando esté bien integrada pasamos la crema a un cazo de fondo grueso y ponemos a calentar a fuego medio moviendo continuamente con una cuchara de palo y controlando la temperatura. Cuando alcance los 85º C, bajamos un poco el fuego para evitar que hierva y se cuajen las yemas (pero manteniendo la temperatura) y continuamos moviendo unos 5 minutos más, hasta que la crema nape (cubra y no se retire rápidamente) el reverso de una cuchara.

Si queréis que enfríe más rápidamente podéis poner el cazo sobre un bol con agua fría y hielo (baño María inverso) y mover la crema con la cuchara para que vaya bajando la temperatura.

Una vez fría, la tapamos con un film a piel y llevamos al frigorífico. Por lo menos debemos tenerla enfriando 4 horas, si la tenéis de un día para otro mucho mejor.

Preparamos la heladora y siguiendo las instrucciones del fabricante echamos la crema poco a poco por el bocal con la maquina ya en funcionamiento. Dependiendo de la máquina que tengáis tardará más o menos tiempo en hacerse. Con mi máquina tardé una media hora.

Pasamos el helado a un recipiente apto para el congelador y metemos en el mismo por lo menos 4 horas antes de consumir.

Si no disponéis de heladora, ponéis la crema en un cuenco y se lleva al congelador. Cada media hora se saca y bate con la batidora o un tenedor, de esta manera se evita que cristalice y quedará un helado cremoso. Este proceso se repite en tres ocasiones.

Cuando se vaya a comer, sacamos el helado media hora antes del congelador y dejamos en el frigorífico.

 

A la hora de servirlo, hacemos las bolas con la cuchara para helados que tendremos sumergida en un vaso con agua caliente. Así no tendremos problemas en hacerlas y nos quedarán perfectas. Espolvoreamos con canela en polvo y ponemos unas galletas María para acompañar.

Os sorprenderá la cremosidad que tiene y su intenso sabor.

 

Bueno, os dejo que me voy a deleitar con una bola de helado.

Besotes

Mónica

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