Helado de Leche Merengada

Dulces embrujados/ septiembre 2, 2020/ blog, Helados, Posts Nuevos/ 0 comentarios

Después de un parón tan largo tenía que volver con una receta especial, y como me encanta todo lo que lleve canela qué mejor opción con el calor que hace que con un helado de leche merengada, que no hay qué encender el horno!!!

El hecho de haber estado tanto tiempo sin publicar se ha debido a la dichosa pandemia. Como sabéis, soy enfermera y trabajo en UCI, cuando volvía de trabajar, podía más el agotamiento que las ganas de ponerme a preparar cosas nuevas y sentarme al ordenador….

Espero que ahora que lo retomo, aunque estamos en el segundo brote, se pase pronto, no sea como el primero y no volvamos a las mismas… yo intentaré ser constante esta vez!!!

He querido volver con un helado de leche merengada ya que en verano los pocos helados que como son de leche merengada, arroz con leche o chocolate negro, así que he querido compartir con vosotros esta estupenda receta.

Uno de los ingredientes que lleva es leche el polvo desnatada, con ella lo que conseguimos es la absorción de los líquidos y los incorpora a la estructura del helado, ayuda  a la incorporación del aire al batirlo mientras está en la heladera, facilita que el helado obtenga su estructura característica y evita la formación de cristales de hielo (esta función también la tiene el azúcar invertido). Es un ingrediente que encontraréis fácilmente en cualquier supermercado.

Como veis, es un helado sin ningún ingrediente artificial y completamente natural, sin conservantes ni nada que no podamos encontrar en tiendas habituales, si no tenéis azúcar invertido podéis hacerlo en casa sin problemas, en internet hay infinidad de recetas de como hacerlo o lo podéis sustituir por miel pero que sea suave.

Después de contaros todo esto, espero que tengáis la heladera en el congelador ya que empezamos con la super receta de Helado de Leche Merengada.

Ingredientes

600 g de Leche entera (si es fresca mejor)

160 g de Nata 35% m.g.

25 g de Azúcar invertido

125 g de Azúcar

45 g de Leche en polvo desnatada

Piel de 1 y 1/2 limón

1 – 2 Ramas de canela de Ceylan (depende del tamaño)

Canela en polvo

Elaboración

Lo primero que hay que tener en cuenta es, que si el helado se va a hacer en heladera y esta no es con compresor, deberéis meterla en el congelador las horas antes que os indique el fabricante.

Poner la leche, el azúcar invertido, la nata, las ramas de canela partidas y la piel de limón (sin que lleve parte blanca que si no amarga) en un cazo de fondo grueso y calentar hasta que hierva. Cuando rompa a hervir, bajar el fuego, dejar un par de minutos y después retirar.

Dejamos infusionar 20 minutos y después colamos retirando la piel de limón y la canela. Dejamos enfriar hasta que tenga una temperatura de unos 36º C, de manera que al tocarla esté caliente pero no queme (como nuestra temperatura corporal).

Ponemos otra vez a fuego medio y añadimos el azúcar y la leche en polvo poco a poco sin dejar de mover con la varilla, cuando alcance los 85ºC, bajamos un poco el fuego para evitar que hierva (pero manteniendo la temperatura) y continuamos moviendo unos 5 minutos más, hasta que la crema nape (cubra y no se retire rápidamente) el reverso de una cuchara, retiramos del fuego y dejamos enfriar con un film a piel para que no haga costra.

 

 

Si queréis que  se enfríe más rápidamente, podéis poner el cazo sobre un bol con agua fría y hielo (baño María inverso) y mover la crema con la cuchara para que vaya bajando la temperatura.

Una vez fría, llevamos al frigorífico hasta el día siguiente (mínimo tiene que pasar unas 10 horas).

Preparamos la heladora, siguiendo las instrucciones del fabricante y echamos la crema poco a poco por la boca con la maquina ya en funcionamiento. Dependiendo de la máquina que tengáis tardará más o menos tiempo en hacerse. Con mi máquina tardé como media hora.

Pasamos el helado a un recipiente que ya habremos tenido previamente en el congelador y metemos en el mismo por lo menos 4 horas antes de consumir.

Si no disponéis de heladora, ponéis la crema en un cuenco y se lleva al congelador. Cada media hora se saca y bate con la batidora o un tenedor, de esta manera se evitaremos que congele en bloque y cristalice quedando un helado cremoso. Este proceso se repite en tres ocasiones.

Cuando se vaya a comer, sacamos el helado media hora antes del congelador y dejamos en el frigorífico.

 

 

Para servirlo, hacemos las bolas con la cuchara para helados que tendremos sumergida en un vaso con agua caliente. Así no tendremos problemas en hacerlas y nos quedarán perfectas. Espolvoreamos con canela en polvo y listo para disfrutar!!!

Besotes.

Mónica

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