Magdalenas de limón

Dulces embrujados/ enero 16, 2018/ blog, Bollos y Masas, Categorías, Posts Antiguos/ 1 comments

Soy madrileña y estoy orgullosa de ello, pero he de reconocer que un cachito de mí también es soriana. Mis abuelos maternos eran de un pueblo pequeñito y precioso de la provincia de Soria en el límite con Zaragoza llamado Monteagudo de las Vicarias. Mis veranos transcurrían enteritos allí. Según me daban las vacaciones en el cole me iba para allá y volvía unos días antes de empezar el cole y a pesar de eso… ¡que corto se hacía!

Recuerdo las carreras y los juegos por las estrechas calles de la villa, a mi abuelo por las mañanas sentado a la sombra en el poyo del arco con los amigos, las excursiones en bici a la estación para tirarnos como si fuera un tobogán por el tope de hormigón del final de vía del tren, en el silo tirándonos sobre las montones de trigo y cebada allí acumulados (en una ocasión perdí un calcetín dentro de ellos), los baños en las acequias a falta de piscina… y un sinfín de aventuras y peripecias que corríamos la cuadrilla que nos juntábamos.

Todas las mañanas mi madre me mandaba a la panadería a buscar el pan, las magdalenas y las tortas. Entrar en la panadería era una delicia con ese olor embriagador de pan recién horneado, el mostrador de madera con las tortas aún calientes sobre él, la estantería de detrás con los mantecados, las magdalenas y las españoletas metidas en las bolsas… Según llegaba a casa ya le estaba diciendo a mi madre que tenía hambre, que me dejara comerme algo y por supuesto ella no me dejaba, así que en cuanto se despistaba, me colaba en la despensa y salía con algo…

Hoy en día la panadería ya no existe, se jubilaron los panaderos y no ha habido nadie que los reemplazara. Vienen de un pueblo cercano a traer el pan y los dulces pero no tiene ese encanto…

Por supuesto en Madrid encontrar magdalenas que no sean industriales es tarea difícil, así que no queda otra que hacerlas en casa y os aseguro que esta receta sale buenísima. ¡Vamos que a mis hijos en cuanto salen del horno ya les entra el hambre!

 

Ingredientes

3 huevos L (a temperatura ambiente)

250 g de azúcar

375 g de harina

2 pares de sobres de gaseosas (4 sobrecitos)

250 ml de leche

250 ml de aceite de oliva suave (por ejemplo arbequina)

Ralladura de un limón

El zumo de ½ limón

 

Elaboración

Es importante que los huevos y la leche estén a temperatura ambiente.

Tamizamos la harina con los sobres de gaseosas (los 4) y reservamos para más tarde.

En el bol de la Kitchen Aid ponemos los huevos y el azúcar y con el globo batimos a velocidad alta hasta que haya doblado de volumen.

Bajamos a velocidad media y empezamos a incorporar el aceite con un chorrito fino, cuando acabemos con el aceite hacemos lo mismo con la leche.

Ponemos la ralladura de limón y el zumo y mezclamos.

Solo nos queda añadir la harina tamizada con las gaseosas a cucharadas, sin prisa pero sin pausa.

Cuando ya esté la masa preparada la echamos en las cápsulas llenándolas a 2/3 de su capacidad y metemos en la nevera por lo menos una hora, pero si la dejáis toda la noche mucho mejor. Os recomiendo que las cápsulas las pongáis dentro de una bandeja de magdalenas o en moldes rígidos para evitar que el peso de la masa haga que se abran y quede la magdalena plana.

Justo antes de meterlas al horno espolvoreamos azúcar por encima. Yo aproveché que tenía abierto un paquete de azúcar perlado y es la que puse.

Encendemos el horno a 250º C con calor arriba y abajo. Metemos las magdalenas en el horno y justo en ese momento bajamos la temperatura a 220º C durante 10 minutos. Pasado ese tiempo, bajamos la temperatura del horno a 200º C y las dejamos otros 3 ó 5 minutos más hasta que observemos que empiezan a dorarse. Sacamos la bandeja y ponemos a enfriar sobre la rejilla.

Y ya tenemos listas las magdalenas, la verdad es que admiten muchas variaciones, las podemos hacer con naranja en  lugar de limón, ponerle pepitas de chocolate, arándonos frescos, trocitos de almendra en la masa o el lugar de azúcar por encima poner almendra laminada… ¡¡cualquier cosa que se os ocurra seguro que queda bien!!

 

Ya me contareis que os parecen… y es que estas magdalenas no tienen nada que envidiar a las del pueblo!!  ¡¡¡Es más, las del pueblo tienen que envidiar a las mías!!!

Quiero agradecer a Rafael Alonso Utrilla la fantástica foto que me ha mandado de Monteagudo para poder mostraros lo bonito que es “mí pueblo”. A él, igual que a mí, también le encanta Monteagudo y encima es un magnifico fotógrafo que hace unas maravillosas fotografías del pueblo con las que alegrarnos la vista.

¡¡Muchas gracias Rafa!!

1 Comment

  1. Seguro que las magdalenas son una delicia, como lo ha sido que nos contaras tus experiencias de niña en el pueblo.
    Esos recuerdos maravillosos e imborrables de la niñez y la juventud que todos los que hemos tenido la fortuna de pasar temporadas en los pueblos atesoramos.
    El mío es Los Navalmorales de Pusa en la provincia de Toledo, donde he vivido unas experiencias tan maravillosas y entrañables como las tuyas.
    Un abrazo

Leave a Comment

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

You may use these HTML tags and attributes: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong>
*
*