Drip Cake de remolacha con Frutos del Bosque

Dulces embrujados/ abril 24, 2018/ blog, Posts Nuevos, Tartas/ 2 comments

El Drip Cake es una tarta que va cubierta por una cobertura de chocolate haciendo un efecto como que chorrea por los laterales.

 

 

Su creadora fue  Katherine Sabbath una profesora Australiana que quejó su profesión para dedicarse a su gran pasión, la repostería. Ella misma en este enlace nos da los consejos para conseguir un Drip Cake perfecto.

Uno de los consejos, es que el bizcocho sea denso pero jugoso para darle mayor estabilidad (tipo Mud Cake, también llamado pastel de barro). Como ya sabéis, los bizcochos que llevan algún tipo de fruta o zumo, suelen quedar más compactos por la humedad que esta le aporta.

Este fue uno de los motivos que me animaron a hacer este tipo de tarta para el Reto Dis-fruta del mes de Abril del Blog Nunca es demasiado Dulce de Lidia Segura.

 

Como nos estábamos quedando sin frutas si no queríamos repetir, se ha decidido que se van a incluir también verduras y hortalizas que se puedan adaptar a recetas dulces, así que este mes una de mis compañeras de reto ha elegido la remolacha.

 

Perfecto! Un bizcocho de remolacha y cacao tendrá la textura perfecta para hacer una tarta Mud Cake y luego darle la terminación de Drip Cake con la cobertura de chocolate.

Esta cobertura puede ser de chocolate blanco, la cual se la puede teñir con el color que deseemos o bien de chocolate con leche o negro, pero a esta ya no le podremos dar color.

El remate final es decorarla a nuestro gusto según fluyan las ideas. Se pueden usar frutos del bosque como hice yo pero también podéis poner chucherías de colores, distintos tipos de chocolatinas, macarons, merenguitos, galletas… ¡¡Todo vale, se trata de dar rienda suelta a vuestra imaginación!!

 

Ingredientes

Para el bizcocho

200 ml de zumo de remolacha reducido (3 ó 4 remolachas crudas grandes)

5 ml de vinagre

15 ml de zumo de limón

85 g de mantequilla

200 g de azúcar

2 huevos L

1 cucharadita (tsp) de extracto de vainilla

115 ml de buttermilk (100 ml de leche entera y 15 ml de zumo de limón)

200 g de harina de repostería

10 g de levadura

12 g de cacao

Una pizca de sal

Para la crema de queso

500 g de queso crema (tipo Philadelphia NO light)

100 g de mantequilla a temperatura ambiente

250 g de azúcar glass

2 cucharaditas de extracto de vainilla

Unas gotas de zumo de remolacha concentrado

Para la cobertura

180 g de chocolate blanco de cobertura

80 ml de nata al 35%

Colorante rojo en gel

Frutos del bosque frescos (arándanos, moras, frambuesas, fresas…)

 

Elaboración

Del bizcocho

Lo primero que vamos a preparar es el zumo de remolacha, lavaremos bien las remolachas y les quitamos los extremos, no hace falta pelarlas. Las troceamos y las pasamos por la licuadora. Con el zumo resultante, desechamos la espuma que queda por encima y lo ponemos en un cazo a fuego medio para que reduzca ¼ del total aproximadamente (nos tiene que quedar como ¾ del principio).

Encendemos el horno a 170 º C calor arriba y abajo.

Preparamos un molde de 2o cm de diámetro alto o bien 2 moldes bajos también de 20 cm con spray desmoldante y forramos con papel sulfurizado.

 

 

En un bol ponemos 200 ml del zumo que tenemos y le añadimos 15 ml de zumo de limón y 5 ml de vinagre.

Preparamos el buttremilk echando en un vaso 100 ml de leche y 15 ml de zumo de limón, removemos un poco y dejamos reposar. Cuando lo vayamos a usar, tendrá un aspecto como de leche cortada, no os preocupéis, es así como lo queremos.

Tamizamos la harina junto con el cacao, la levadura y la sal, la reservamos.

En el bol de la Kitchen Aid con el globo puesto (o batidora de varillas), echamos la mantequilla y el azúcar y batimos a velocidad media – alta hasta obtener una mezcla suave y cremosa.

Incorporamos los huevos de uno en uno ligeramente batidos, no añadiremos el siguiente hasta que no se haya mezclado bien el anterior.

 

 

Echamos el extracto de vainilla y batimos.

Añadimos el zumo de remolacha con el limón y el vinagre y mezclamos a velocidad baja (cuidado que puede salpicar si os pasáis de velocidad y acabará la cocina tibia con el color de la remolacha).

Cambiamos el accesorio del globo por la pala.

A la mezcla que tenemos le echamos un tercio de la harina que hemos tamizado con el cacao y el resto de los ingredientes, mezclamos, ponemos la mitad del buttermilk, volvemos a mezclar, otro tercio de harina, lo que queda del buttermilk y terminamos con la harina que queda. No hay que pasarse en el batido lo justo para que se integre todo. Veréis que la masa tiene un bonito color rojo.

 

 

Pasamos la masa al molde (o moldes si lo vais a hacer en dos) que habíamos preparado y damos unos golpes sobre un paño en la encimera para que suba el aire.

Metemos al horno en posición media. Si lo habéis hecho en un molde, tendrá que estar como 1h y unos 10 minutos, hay que sacarlo cuando el tester salga limpio y el bizcocho empiece a separarse de los bordes. Por el contrario, si habéis usado dos moldes, con unos 35 – 40 minutos los tendréis listos. Pero siempre comprobadlos antes de sacarlos del horno.

Los dejáis sobre la rejilla, desmoldáis a los 15 minutos y que se enfríen del revés sobre la rejilla.

Una vez se haya enfriado, se envuelve en film trasparente y guardamos en la nevera hasta el día siguiente (incluso pueden pasar un par de días o tres ya que se conserva perfectamente).

 

Crema de queso

En el bol de la Kitchen Aid ponemos la mantequilla a temperatura ambiente junto con el azúcar glass y batimos con el globo hasta que esté bien integrado el azúcar y quede una mezcla suave.

Echamos el extracto de vainilla y batimos.

Incorporamos el queso crema y  se bate a velocidad media – alta para que se integre el queso con la mantequilla y el azúcar quedando una crema suave y lisa.

Por último si queremos darle un tono rosado como al mío, se le echan unas gotas (2-3) del zumo de remolacha del que nos ha sobrado de hacer el bizcocho. No os paséis con las gotas ya que el zumo tiñe mucho, mejor ir echándolo poco a poco hasta que obtengáis el tono deseado.

Reservamos en la nevera hasta que montemos la tarta.

 

Cobertura (efecto Drip Cake)

La cobertura la haremos cuando ya tengamos montado el bizcocho con la crema de queso. Si la hacemos antes se solidificará y no la podremos extender sobre la tarta.

Ponemos en un bol el chocolate blanco de cobertura cortado en trozos y lo fundimos en el microondas en golpes de 20 segundos, removiendo para vigilar que no se queme. Si lo preferís, se puede hacer en un cazo al baño María.

Cuando esté fundido se le pone la nata y mezclamos con energía para que se integre bien.

Echamos el colorante en gel y vais añadiendo poco a poco hasta que tengáis el color que os guste. Yo elegí un rojo intenso.

Dejamos reposar 10 minutos antes de usarla.

 

Montaje

Sacamos el bizcocho de la nevera y lo abrimos por la mitad, si le ha salido barriga durante el horneado la quitaremos antes de abrirlo.

Si habéis usado dos moldes, este paso no hay que hacerlo, solo se les quita la barriga a los dos bizcochos si la tienen  pero no se abren al medio.

Ponemos una de las capas de bizcocho y extendemos sobre ella una capa de crema de queso como de ½ cm de grosor. Tapamos con el otro bizcocho y echamos otra capa de crema de queso cubriéndolo y también por los laterales haciendo lo que se llama la capa recogemigas. Esta no tiene que ser muy gruesa. Metemos en la nevera un par de horas para que se solidifique un poco.

Posteriormente pondremos una capa más gruesa de crema de queso (probablemente tengamos que volver a pasar por la batidora de varillas la crema que nos queda para que nos resulte más fácil extenderla),  tanto en la tapa como en las paredes, está tiene que quedar muy uniforme y lo más lisa posible.

 

Reservamos en la nevera otro par de horas como mínimo (yo la dejé toda la noche). Debe de estar lo más fría posible antes de ponerle la cobertura. Incluso si la podéis meter en el congelador una hora antes mucho mejor.

La cobertura de chocolate hay que hacerla en el momento en que se vaya a utilizar.

Con una cuchara vamos echando la cobertura por los bordes de la tarta para que vaya chorreando y así hacer el efecto Drip Cake y luego en la tapa extendiéndola dejando una capa uniforme.

Finalizaremos decorando al gusto con unos frutos del bosque.

 

No os voy a engañar… es una tarta laboriosa, pero os aseguro que cuando la probéis, os daréis cuenta que ha merecido la pena el tiempo invertido.

2 Comments

  1. solamente puedo decirte que esta tarta es perfecta Mónica, me ha enamorado todo de ella. Muchas gracias por participar un mes más. BEsos

    1. Muchisimas gracias Lidia!! No sabes lo que me alegra que te guste tanto viendo las maravillas que tu haces!!! Besotes

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